Reseña: II Premio Ripley. Relatos de ciencia ficción y terror.

Hace un año decidí tomarme las cosas en serio. Decidí leer más y con ojo crítico. Decidí que podía escribir y llamarme escritor si me daba la gana. Decidí leer autoras. Coincidiendo con esto, apareció en mi vida el I Premio Ripley, un libro al que tengo un cariño increíble. Por los relatos, por sus voces, porque marca casi un aniversario para mí.

Ya no reseño tanto, al menos no de forma pública, pero el Ripley sigue siendo especial para mí y me gusta hablar de él.

Como con el primero, quiero tentaros a que compréis esta antología, así que espero que me permitáis hablaros de cada relato, sin destriparlo, y seleccionando una pequeña parte de cada uno.

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Ilustración de portada: Eva Vázquez.

 

Enlace para adquirir el II Premio Ripley.

Vamos con los relatos.

 

Niña caducada, Beatriz Esteban.

Eloise siempre quiso ser madre. Me corrijo: Eloise siempre quiso tener una hija.

Y Eloise solo tiene que ahorrar lo suficiente para conseguirlo, para comprar a Lyra. CECOA se encargará del resto. Una máquina la guía por el proceso, como quien rellena los datos de envío de un pedido en Amazon. Pero Eloise nunca tuvo el suficiente dinero para darle a su hija una vida completa. Y a Lyra se le acaba el tiempo.

Merecido ganador (aunque había otros firmes candidatos). Un relato contundente, angustioso y que me llena de rabia e impotencia. Cada oración está bien puesta.

 

Buen viaje, Ana Roux.

—Salúdenos desde allí arriba.

A Marina se le acaba el tiempo en este mundo. Literal y figuradamente. Lloré la primera vez que lo leí y he llorado con la relectura. Hablar de la muerte podría resultar triste, y lo es, pero también puede hacerse de forma cálida, de forma que la muerte parezca una victoria.

Ana, ya te vale.

 

Genlisea, Lorena Arce.

Es entonces cuando, sin saber por qué, me encuentro caminando de vuelta a la nave con la sensación de que he omitido algo que no soy capaz de recordar.

Un planeta prácticamente sin fauna, pero habitado por unos árboles de un azul brillante e hipnótico. La tripulación Perión II ha aterrizado con la intención de conocer las formas de vida que lo habitan. La protagonista nos guía en este viaje onírico en una historia en la que hay que estar atentos para disfrutar.

 

Los guionistas de Marte, Almijara Barbero.

Aquí tenemos dos historias: la del aspirante nº36 y la de Su Alteza Real doña Eleonor de Gorbón y Portiz. El aspirante está construyendo una historia, una biografía, la del miembro de realeza que nos ocupa. Tiene que intentar «reconciliar un Estado aconfesional dirigido, en parte, por una monarquía parlamentaria ligada a la Iglesia católica, en parte, por una democracia que pretende ostentar los derechos de igualdad entre sus ciudadanos». Una locura, vamos.

Este relato es tronchante de una forma rarísima. Es un ¿qué? continuo en el que os tenéis que meter de lleno para reíros. Compradle esta historia al aspirante. No os arrepentiréis.

 

Denominados, Arantxa Rochet.

Deja que mire a Pepsia. Qué diferente me resulta así, en el Real. No se mueve nada en su cuerpo. Me resulta tan estática, tan pálida. ¿Es así como tú la verías siempre, de haberla conocido? Me recuerda a ti, mamá […].

Pepsia está enferma. Se muere. Su Denominador, la marca de bebida sódica número uno, es quien paga el tratamiento. Y quien la envenena. Pero no hay otra opción porque, en este mundo, una necesidad tan básica como el agua no está al alcance de todos. La protagonista de este relato le habla a su madre en una historia llena de rabia y con uno de los finales más satisfactorios de la antología.

 

Sangre oscura, Yaiza Carrasco.

¿Te molesta el olor de la sangre?

Si es así, leed este relato. Si os molesta que alguien hable de la regla, leed este relato. Si creéis que no podéis o no debéis hablar de ella en público, leed este relato. Yaiza escribe sobre la regla, ese proceso que el patriarcado se han encargado de transformar en tabú; hace un repaso por los mitos y supersticiones asociadas a la menstruación (ninguno bueno, qué sorpresa) de la mano de Aitana, una estudiante que está sufriendo cada mes menstruaciones más dolorosas.

 

Ese preciso instante, Asun Blanco Cobelo.

Una historia sobre dos amigas: Lisa, que flota en la ingravidez del espacio en busca de ondas gravitacionales, y Alma, que cuida de que todo vaya bien. Una historia del futuro, anclada en el pasado. De mis favoritas de esta antología.

—Por fin hemos llegado a nuestro destino y floto por la nave, Alma. Floto. No sabes lo que eso significa para mí.

Por cierto, otro relato en el que la figura de la madre (Alma o la de Lisa) tiene una gran importancia. Me ha parecido curioso.

 

Las raíces, Marina Tena.

Dalia, Violeta y Azalea viven en una casa con su padre, una casa rodeada de tierra y flores. Todo en Dalia recuerda a un violín. Violeta es la más callada, “no quiere ver”. Azalea… Azalea se parece más a su padre. Este relato sabe a terror clásico. Está lleno de detalles y sutilezas que me hicieron regresar al principio después de acabarlo para comprobar que estaban ahí, que no me los había imaginado. También de mis favoritos.

El purgatorio es nuestra casa. Este campo. Somos nosotros.

 

Explorando el futuro, Patricia Macías.

Una empresa dedicada a la construcción de robots sexuales ha decidido dar el salto al mercado doméstico. Para ello necesitan modelos y Nadia Bordons es una de las elegidas. Le hace falta el dinero y no le importa vender su imagen, no le importa que creen miles de copia de ella y sus compañeras. Pero las cosas se tuercen. La gente comienza a tratar a las ginoides como… bueno, como tratarían a una mujer si sus actos no tuviesen consecuencias.

Pasar tiempo con mis versiones robóticas me entristecía, sentía como si las estuviese enviando a la boca del lobo.

Relato de estructura original y fresca, construido a base de fragmentos de entrevistas, contratos y transcripciones de vídeos y del diario audible de la protagonista. Tristemente realista.

 

Cuaderno de campo. Espécimen del bosque nublado, Eva García Guerrero.

En cuanto acabé el relato corrí a darle un repaso, a asegurarme de que no me había perdido nada. Normalmente, eso es algo que detesto hacer, pero en Cuaderno de campo lo hice con gusto. Me resisto (y me es difícil, la verdad) a hablar más del relato sin destriparlo.

Os dejo con un extracto de la entrevista que hicieron a la autora con el motivo de su publicación.

Lo que pretendí fue exagerar hasta el terror los pensamientos y las inseguridades que puede albergar una madre ante la idea de traer al mundo o acoger a un hijo no «originado» de manera natural, y por otro lado, hiperbolizar de igual modo, el sentir de este hijo cuando su identidad queda en entredicho. 

De nuevo, otro de mis favoritos (si no el que más) de esta antología.

 

Trascendencia, Olga Tenorio.

—No importa qué haya al otro lado. Aquí estás tú. Y para mí es motivo suficiente. Te lo prometo, Arthy.

Clea 5 Liu Santana es la seleccionada por el Consejo Supremo de Representación para la misión de Alcance 43. Se va a meter en un vehículo que aparece en la Tierra cada 14 años y va a trascender. ¿Hacia otro mundo, otra realidad? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Lo que es seguro es que nadie ha regresado. Pero Clea tiene motivos para regresar, tiene a Arthwr 9. No importa si la espera el paraíso. Ella está decidida a regresar.

Este relato me encantó desde el principio y cuenta con el que, probablemente, sea el final más frustrante de toda la antología. Una historia que se plantea preguntas importantes sobre la misma naturaleza de la humanidad, de sus ansias de conocimiento, de su existencia.

 

El monstruo de las galletas, Amparo Montejano.

En aquel nuevo universo no había básculas, ni crueles espejos ni personas luctuosas; sólo calor, un calor amoroso y místico…, el mismo con el que se tostaban los granos del cacao.

Matilda es rechoncha, como un canutillo de crema, como un bollito. Pero para nada es dulce como los postres saturados de azúcar de los que tanto goza. No, es fuerte como el hierro; aunque haya conseguido hacer creer a todos lo contrario, Matilda no es ninguna endeble. Este relato sirve a la autora para librarse de los demonios de una infancia de acoso escolar. No es una lectura fácil o agradable, pero es liberador y catártico, como él solo.

Dicho eso, tengo que advertir que, como persona que ha sufrido acoso escolar, esta historia me costó mucho de leer. Sé que a la autora le sirve para librarse de sus demonios, pero consiguió desenterrar los míos.

*******

Tenéis que tener este libro entre vuestras manos. Leerlo y releerlo. Tenéis que seguirle la pista a este elenco de autoras porque estoy seguro de que han hecho y harán cosas maravillosas.

Gracias a Triskel por organizar el II Premio Ripley otro año más; al jurado (Míriam Iriarte, Elaine Vilar Madruga, Carla Bataller, Natalia Calvo y Patricia Morales) por seleccionar estos relatos. Pero, sobre todo, gracias a las autoras por estos textos. Gracias, Beatriz, Ana, Lorena, Almijara, Arantxa, Yaiza, Asun, Marina, Patricia, Eva, Olga, Amparo. A ellas y al resto de escritoras (casi 300) que se presentaron a la convocatoria. Estáis cambiando el mundo entre todas. 

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Un mes escribiendo microrrelatos (y un regalo).

(Nota: Aguantad hasta el final de la entrada para el regalo. O avanzad, tampoco soy vuestro dueño, no puedo controlar lo que hacéis).

Algunos ya lo sabréis, pero durante este último mes he participado en el reto #WrimoLMDE propuesto desde el blog La Maldición del escritor

¿En qué consistía el reto? Bueno, el título del post es bastante auto-explicativo, pero, por si acaso…

El reto #WrimoLMDE consiste en escribir al menos un microrrelato al día durante un mes. Las condiciones del microrrelato: debe incluir una palabra dada (que cambia cada día) y estar por debajo de 150 palabras.

Cada día hay dos ganadores, uno por Twitter y otro por Facebook. Y hay premios muy jugosos. El mes ya ha pasado y tengo el honor de haber sido seleccionado varios días. Así que os invito a que entréis en la lista de ganadores para pasar un buen rato y seleccionar a vuestros favoritos. 

Ahora, lo del regalo.

El año pasado subí directamente aquí los micros (además de unos cuantos consejos para escribir este tipo de ficción). Éste he preferido recopilarlos en un único archivo para que lo podáis disfrutar en vuestro lector electrónico o vuestro ordenador.

Aquí lo tenéis. En Lektu y mediante pago social, es decir, compartiéndolo en Facebook o en Twitter. 

En él, encontraréis los micros del #WrimoLMDE, junto con algunos de los mejores del año pasado y otros que he escrito a lo largo de estos meses. En total, 56 historias, 56 mundos a los que viajar en un instante.

Portada micros

Micromundos: portada.

Y recordad, la antología de erótico fantástico Empotradoras, en la que participo con el relato Crimen Magiae, está en busca de mecenas. ¡Ésta es la única oportunidad de haceros con el libro! Cuando se cierre la campaña de crowdfunding, os podéis despedir de ella 😦

Hazte mecenas de Empotradoras

 

Eso es todo por hoy. Muchas gracias y nos leemos.

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Empotradoras: Empieza el crowdfunding (y salgo yo, duh).

Si me seguís en Twitter o en Instagram, lo sabréis de sobra, pero para los despistados:

¡Comienza la campaña de crowdfunding de Empotradoras!

 

¿Qué es Empotradoras?

Empotradoras es una antología de relatos de temática erótica fantástica organizada por Alister Mairon y Virginia Buedo. El fallo del jurado salió durante el mes de julio y un servidor tuvo la gracia de ser seleccionado.

En otras palabras, he ganado algo por (semi)primera vez en mi vida.

 

¿Qué podréis encontrar en Empotradoras?

Queda claro que, con ese nombre, no nos andamos con chiquitas. Bueno, no sé el tamaño que gastan los personajes de la antología la verdad (badamm, tssss), pero lo que si sé es que esta antología está con unos valores en mente: diversidad, consentimiento y feminismo.

Estamos trabajando todos para daros una antología de 10, con fantasmas, brujas, vampiros y robots para calentaros el alma, para que la disfrutéis solos o en compañía. Y ésta es, de momento, la única posibilidad de conseguirla en papel.

¿Es esto un “comprad mis productos”? Por supuesto, pero es que confío en que este producto es bueno y os puede dar mucha felicidad.

🍆🍆🍆Ayuda a hacer de Empotradoras una realidad en papel🍆🍆🍆

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¡Mirad la portada que tenemos preparada y atreveos a decidme que no la queréis en papel! ¡Miradla! (Portada: Gemma Martínez).

 

Por cierto, cada vez estamos más cerca de conseguir recompensas muy jugosas.

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Wrap up abril-junio (II): Cómic guarripatrio y otras cosas (no tan guarris).

Vamos a ir al grano. ¿Qué vamos a encontrar en esta entrada? En la sección de cómic occidental, algunos de los cómics más populares de los últimos años con los que he querido ponerme al día (y con esto quiero decir “tener en físico ahora que tengo sueldo estable”, je); en la sección de manga,  algunas novedades que las editoriales Tomodomo y MilkyWay han traído a España (espero que para el siguiente wrap up se cuele algún “descubrimiento”) y, por último, en la sección más ASPAÑOLA, mucho cuquismo y mucho erotismo.

Pero antes, un resumen, para que vayáis directamente a lo que os interesa.

Cómic occidental.

  • Snotgirl, Bryann Lee O’Malley y Leslie Hung (Vols. 1 y Vols 2.).
  • Hombre de hielo (1): Descongelado, Sina Grace y Alesandro Vitti.
  • Habitat, Simon Roy.
  • Wet Moon, Sophie Campbell (Vols. 1-5).
  • Piruetas, Tillie Walden.
  • Paper Girls, Brian K. Vaughn, Cliff Chiang, Matt Wilson (Vols. 1 y 2).
  • Saga, Brian K. Vaughn y Fiona Staples (Vols. 1-3).
  • Comics for choice, VV.AA.
  • El niño brujo, Molly Ostertag.

Manga.

  • Un extraño en primavera, Kanna Kii (Vol. 3).
  • Algo entre nosotros, Hagi.
  • Jackass! Se mira, pero no se toca, Scarlet Beriko.
  • Sombras sobre Shimanami, Yuhki Kamatani (Vol. 2).

Cómic nacional.

  • ¡Déjame dormir!, Olaya Valle y Carmen Costa (Capítulo 2).
  • Sextories, VV.AA.
  • Underdog y Underdog, Stray, Noiry.
  • Cherry Hoodie, dinamitecupcake.

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Wrap up abril-junio (I): Invasión relatística.

Llega ese momento del año en el que me tengo que poner a repasar lo que he leído los últimos meses. Resulta que tenía que haber hecho esto en junio, para que cada entrada de este tipo abarcase el mismo tiempo, pero me fallaron las matemáticas, así que me toca incluir el mes de julio (no le hagáis caso al título, los títulos mienten).

En otras palabras, toca una entrada larga, pero no pasa nada, que os voy a resumir los contenidos para que vayáis directamente a lo que os interesa.

Antologías y colecciones de relatos:

  • No son molinos (VV.AA.).
  • Cuadernos de Medusa (VV.AA.).
  • El ciclo de Xuya, Aliette de Bodard.
  • La Ciudad Naranja, Lola Flawless.
  • Lectores aéreos, Gabriella Campbell.

Novela y Novelette:

  • Llámame por tu nombre, André Aciman.
  • Sicalípticas, Coral Carracedo.
  • El cuento de la criada, Margaret Atwood.
  • Barro, Alicia Pérez Gil.

Relatos independientes:

  • Sinécdoque (VV.AA.).
  • Otros.

Otros:

  • Querida Ijeawele: Cómo educar en el feminismo, Chimamanda Ngozi Adichie.

En resumen: muchos, muchos relatos y otras 3 antologías esperando en la pila de pendientes. Queda claro que la ficción larga a mí me da un poco de alergia. Entendedme, no le tengo manía, pero si un relato no me gusta probablemente haya empleado en él menos tiempo y dinero que si una novela no me gusta. Soy un lector cobarde, lo reconozco.

Pero bueno, vamos al lío.

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Relato: El precio de la eternidad.

Pues nada, que he vuelto, que me veo que en nada tengo que hacer una recopilación de las lecturas del abril-julio, me he agobiado, y me he puesto a escribir un relato en su lugar.

¿Que de qué va El precio de la eternidad, con ese nombre tan rimbombante? Gracias, muchas gracias por preguntároslo. Sois bonicos y agradecidos y que nadie os diga lo contrario. De esto:

Amor y desamor son dos caras de la misma moneda, son los sentimientos más antiguos del mundo, más que el hambre y el dolor, más que el miedo. Stef es un restaurador analógico que llega a Urbe 03 para rescatar un antiguo film de las entrañas del tiempo, pero encuentra algo más: amor, asfixiante, angustioso, primitivo.

¿Que dónde lo podéis encontrar? En Lektu, por pago social.

Y si os gusta, hasta podéis dejarle una reseña en GoodReads.

portada

Lo que me gusta a mí una portada minimalista… No lo sabe nadie. Bueno, ahora vosotros.

Por cierto, me han seleccionado para una antología. Sí, a mí. Una antología de erótica fantástica. Estoy deseando contaros más cosas, pero prefiero dedicarle una entrada completa cuando salga la antología. Solo diré que vais a conocer una faceta mía de la que no muchos son conscientes.

Y eso es todo.

¡Nos leemos pronto!

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Can you believe que me han seleccionado para una antología?

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Lecturas Enero-Marzo: Cuquismos + cosas gratis + Support your local artists (II)

Y vamos con la segunda parte de la entrada: aquí podréis encontrar la sección dedicada a los cómics que he leído durante el primer cuatrimestre del año, así como libros de ilustraciones y otras cosas similares.

Ojo, no suelo incluir cómics que vaya leyendo número a número, pero sí incluyo tomos recopilatorios y otras obras de artistas independientes. Es decir, no encontraréis aquí el número 5 de Paper Girls hasta que no me lo lea en su tomo recopilatorio correspondiente, aunque por fecha debiese incluirlo, pero sí encontraréis el número 1 de Nada Entre Nosotros, porque las autoras se autoeditan y quiero dedicarles este espacio.

“Cómic”, entre comillas

Queer: a graphic history, Meg-John Barker: No os voy a mentir, cogí este libro con muchas ganas y por eso mismo puede que me llevase una decepción. Es extrañamente denso pese a que el formato no lo propicie, quizá por la retahíla de ideas y conceptos (con los que yo no estaba familiarizado) que puede presentar en cada página. Se puede leer del tirón, pero no es para nada recomendable hacerlo. PREZ resume mucho mejor mis problemas con este libro.

The Wicked + the Divine: 1923: A Kieron Gillen también lo llamo referente, pero él no lo sabe ni creo que le importe. Bah, ya le pillaré y se lo contaré o algo. The Wicked + The Divine es un cómic en el que 12 dioses se reencarnan en 12 jóvenes cada 90 años. Serán adorados, serán odiados, en dos años estarán muertos. Está pasando ahora y, claro, no os lo podéis perder. He metido este número aquí por una razón especial: en él viajamos a uno de los ciclos pasados y el equipo de wicdiv ha sido lo bastante valiente como para mezclar páginas de prosa (pero páginas, páginas) con otras de cómic. Además, este número está dibujado por una de mis artistas favoritas, Aud Koch.

 

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Lecturas Enero-Marzo: Cuquismos + cosas gratis + Support your local artists (I)

Antes que nada, tengo que decir que he empezado el año leyendo bastante para mis estándares y que estoy muy orgulloso de mí. He tenido que aumentar el reto de lectura en Goodreads y eso ya es indicativo de que algo estoy haciendo bien. Sí que es verdad que me estoy decantando por la ficción corta en lugar de por la novela. Principal motivo: la indecisión y la idea de malgastar el tiempo (leo lento). Por eso suelo elegir ficción corta y no novelas largas. La idea de que pueda pasarme semanas arrastrando una novela y que al final no me guste me produce un poco de desasosiego, así que casi siempre acabo tirando por cosas que requieran menos compromiso, lo cual no habla muy bien de mí, pero eso ya es harina de otro costal y es un tema que prefiero tratar con mi terapeuta.

Pero bueno, pasemos a las lecturas de este trimestre. Como ya he dicho, encontraréis muchísima ficción corta y algún que otro cómic. Eso sí, la gran mayoría de la ficción viene patrocinada por Lulu Von Flama y su post “Leer gratis es posible (y deberías)” y es que, chiquis, uno es rata por naturaleza y se tira a lo gratis como una leona se lanza a por su presa.

No me voy a extender mucho, solo quiero haceros un pequeño resumen para que os pique la curiosidad y manteneros un poco al día. Me he extendido tanto que he tenido que dividir la entrada en dos partes, os dejo con la primera; la siguiente está dedicada al cómic. Deshonra sobre mi vaca.

Ahora sí, sin más dilatación, lecturas del primer trimestre de 2018, por si no sabéis que leer:

Relatos, revistas y novelettes.

Horizonte 6, Caryanna Reuven: Gratis, pero vais a querer darle dinero a Caryanna después de haberlo leído (y podéis). Cuatro historias de cifi entrelazadas. Puede que la primera se haga cuesta arriba a algunos por tener una base científica fuerte, pero a mí me pareció justo lo contrario: me enriqueció muchísimo la lectura, me pareció que estaba justificado y que aportaba mucho al relato. Si os gusta la cifi, ya estáis tardando en leerlo. Seguir leyendo

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Ficción exprés: Recuerda. Él vino.

No sé si a algunos de mis compañerxs les pasa, pero hay veces que necesito calentar antes de una sesión de escritura, dure ésta lo que dure. Normalmente, lo que hago es abrir un word y escribir un par de párrafos sobre lo que me esté pasando por la cabeza en ese momento, pero ayer salió esto.

Acabé invirtiendo más tiempo del que debería, pero voy a intentar olvidarme de eso y publicarlo igualmente.

Es un pequeño relato en dos partes, inspirado por las palabras recuerda y vino. La primera salió de esta canción, Me voy, del dúo francocubano Ibeyi; la segunda la leí en algún lugar inhóspito del internec.

 

RECUERDA

—Despierta.

Tus ojos se mueven debajo de los párpados, en una fase REM que dura ya meses.

—Despierta, desgraciado, y recuerda.

Saco la botella de la bolsa de papel. ¡Pop! Te acerco el corcho a la nariz, con la esperanza de que el olor te saque de tu sueño.

—Recuerda esto. Huélelo y recuerda.

Bebo un trago, sin cuidado, sin mesura. El líquido púrpura resbala por mis comisuras, por mi cuello.

Escupo. En tu cara. Salvaje, desenfrenada, como un río en deshielo.

—¿Recuerdas la barrica de roble? ¿Los toques de mora y fresa? ¡¿Los recuerdas?!

Me monto a horcajadas. Un cable se mueve y queda colgando, tu monitor deja de pitar.

Empino la botella de nuevo. Te beso. Separo tus labios inertes con los míos, morados, vivos, pero casi tan indolentes como los tuyos.

El vino fluye en tu boca.

—¿Recuerdas la textura oleosa?

Suena un trueno. Me giro hacia la ventana. Diluvia.

—¿Recuerdas la lluvia?

Me bajo de la camilla. Dejo entrar al chaparrón.

Tus sábanas se calan. La temperatura cae. Tu piel palidece y se llena de gotas de agua sucia.

—¿Recuerdas la corriente? ¿La recuerdas, entrando en tu boca? ¿A qué sabía la corriente?

No contestas

—¡Dímelo! ¡¿Sabía a madera?! ¡¿Sabía a frutas?! ¡¿Sabía al vino que llevabas en el cuerpo?! ¡¿Sabía al alcohol en tu sangre?!

Mi mano exprime el cuello de la botella hasta hacerla explotar. Pienso en clavártela. Pienso en llorar. Pienso en tirarte al suelo contra los cristales, contra el mismo tinto que bebiste aquella noche. Pienso en llorar, pero solo lo pienso.

—Despierta. Despierta y recuerda, mamón. Porque si yo no puedo olvidar, tú tampoco.

 

ÉL VINO

—Creí que no se acabaría nunca —se queja Linda, desplomándose en el asiento del copiloto.

—Vamos, no ha sido para tanto —Fernando entra en el coche, tan fresco como si fuese el principio del día. Hinca las manos en el volante—. ¿Lo tienes todo? ¿Estamos listos?

Linda se palpa los bolsillos y echa un vistazo hacia atrás.

—¿Seguro que estás bien para conducir?

—¡Claro! ¡Mírame! —Se señala, con su traje impoluto, su sonrisa perfecta, sus ojos claros como el agua—. Además, ¿no quieres llegar a casa?

Linda capta su reflejo en el retrovisor central. Tiene el recogido casi desecho y un par de sombras oscuras comienzan a hacerse visibles bajo sus ojos verdes; su vestido ya no se ajusta tan bien a su piel como por la mañana, en la ceremonia. Un bostezo agudo suena en el coche. Linda no dice nada, solo se reclina en el respaldo y se abrocha el cinturón.

Fernando gira la llave y el coche ronronea como un gatito. Se alejan del jolgorio y de las luces en mitad de la noche.

—Ha sido una boda preciosa —comenta él.

—Sí, no ha estado mal —los ojos de Linda se entornan y ella también deja escapar un bostezo.

—Mentirosa.

Ella sonríe, atrapada en su embuste mal disimulado, y él le devuelve el gesto.

—Lo siento, sabes que lo intento, pero tus amigos no me caen bien. Os conocéis desde hace un millón de años y no contáis más que batallitas que me sé de memoria. Es imposible que conectemos.

Las lunas del cristal comienzan a empañarse y Fernando baja un poco las ventanillas, dejando entrar una fina corriente de aire.

—No hagas eso, nos vamos a helar. Además, está empezando a llover —dice, frotándose los brazos desnudos—. Y tus amigas… no sé qué les pasa, pero lo noto. Me prefieren fuera del grupo.

—Lo sé. Ahí tengo que darte la razón.

Fernando se queda en silencio por un momento.

—¿A ti te habría gustado una boda así? —pregunta, por fin. Linda le devuelve una mirada llena de extrañeza.

—Así, ¿cómo? ¿Por la Iglesia? ¿En una casona enorme para enseñarle a todos nuestro poderío? ¿Con esculturas de hielo? —Mira al retrovisor, asegurándose que todo esté en orden—. No, gracias. Prefiero lo que nosotros tenemos.

Fernando también mira atrás y su expresión se relaja. Sus ojos se entornan un poco y agarra el volante con más fuerza.

—Tienes que reconocer que la cata de vinos ha sido un puntazo.

—¡Ah, no! Eso no te lo concedo —replica Linda entre risas—. No me creo ni una palabra de lo que decís. ¿Dónde notáis la fruta? Porque yo no la veo por ningún lado. ¿Es algo que tengo que oler, que saborear? No tengo ni idea. Te prometo que he estado tentada de mirar dentro de las botellas.

Fernando estalla en una carcajada y a sus espaldas le responde un lloriqueo lastimero.

—Le hemos despertado —susurra Linda, alargando el brazo hasta acariciar la manita de su hijo—. Shh, shh… Ya está, ya está. Ya llegamos a casa.

Se pone a canturrear una nana, pero el llanto se vuelve inconsolable. Fernando arruga el gesto, molesto por el ruido.

—¿No puedes hacer que se calle?

—¿Crees que vienen con botón de apagado?

El niño vocifera como si se le fuese la vida en ello.

—¡Busca el chupete!

—¡Eso estoy haciendo! ¡Se le tiene que haber caído por algún lado! —Linda se agacha y se contorsiona en su asiento, con sus ojos puestos en el suelo del vehículo—. ¡Como para encontrar algo aquí! ¡No veo nada!

Fernando desvía la mirada y, como respondiendo a las quejas de Linda, un fogonazo ilumina el interior del coche.

Por un momento, ambos ven el chupete. Por un momento, ambos están tentados de agradecer al otro que haya encendido la luz. Por un momento, antes de ver el camión.

Linda siente el volantazo en todo su cuerpo. Las ruedas patinan. El coche sale disparado. El cielo y la tierra se intercambian varias veces, antes de que el coche caiga a plomo en el río. El agua cubre las ventanillas. Sus pies están mojados. Vomita. Su boca sabe a vino. Fernando está inconsciente a su lado y el llanto ha cesado.

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Lisa-Kaindé y Naomi Díaz, Ibeyo, fotografiadas por Maya Dagnino.

Y eso es todo. Espero que os haya gustado. Si lo ha hecho, no dudéis en pasaros por la etiqueta #relato, a ver qué más podéis encontrar.

¡Gracias por leer  hasta la próxima!

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Reseña: I Premio Ripley. Relatos de ciencia ficción y terror.

“Con el fin de fomentar la visibilización de las autoras y de animar a la escritura de ciencia ficción y terror entre las mismas, Portaldelescritor y Triskel Ediciones convocaron este I Premio Ripley de ciencia ficción para escritoras. Tras la ardua labor del jurado, doce relatos fueron seleccionados como finalistas de esta primera edición”.

Estas son las palabras que encontraréis en la solapa de esta antología editada por Triskel Ediciones. Puedo decirlo de otra forma, pero no será mejor ni tan directa. Sí que me quiero permitir añadir que esta antología llega en el momento adecuado para muchos: para las escritoras, a las que quiere hacer escribir más de lo que les gusta y menos de lo que es “adecuado“ que escriban como mujeres; para los lectores, que, seguramente sin ser conscientes, han estado empalmando libros con pluma masculina sin ni siquiera saberlo; pero, sobre todo y aunque suene a cliché, a frase con la que cerrar un capítulo de Padres Forzosos o algo por el estilo, para la sociedad.

Portada, con ilustración de Eva Vázquez.

¿Estamos listos para una antología escrita por 12 mujeres? No, no lo estamos. La sociedad es machista y las librerías (las de masas, claro) huelen a cerrado y a pollas viejas. No lo habréis notado porque resulta que ése es el olor que impregna cada estrato, cada recoveco del mundo en el que nos movemos. Y con los olores pasa una cosa: te acostumbras. Os invito a hervir una buena coliflor, o a tiraros un pedo en la cama y taparos con la manta. Así de generoso soy, que os invito a hacer estas cosas. Experimentad con lo que tenéis alrededor como pequeños científicos endemoniados.

¿Qué tal? Horrible, ¿verdad? ¿Pero no habéis notado cómo, a los dos minutos, el pedo ya no huele? ¿Y que, al cabo de media hora, el olor a coliflor persiste, pero ya no molesta tanto? Esto es lo que pasa con el machismo, que está presente pero no siempre lo olemos. La brecha autor-autora está ahí, queramos verla o no. Especialmente alarmante es el caso de los géneros que el I Premio Ripley toca: el terror y la ciencia ficción.

Si queréis más números, Stiby tiene una tabla muy maja y que echa para atrás con los datos que da.

¿Estamos listos para una antología escrita por 12 mujeres? No. Así que adelante con ella. Que nos dé de bruces en la cara. Que nos recuerde o nos desvele que este tipo de iniciativas son necesarias. Que coja a cada persona que se atreva a decir que las mujeres no escriben CiFi, la arrincone en un callejón oscuro y le pegue una paliza con sus doce relatos.

Que se lleve el olor a cerrado.

La obra.

Me he pensado mucho cómo hacer esta reseña. Quiero que sea una invitación a leer la obra, pero también quiero que sirva de algo a las personas que ya la han leído. Y, si encima les llega algún cumplido o palabra de amor a las autoras que hay detrás de los relatos, pues más que mejor. Así que me he decidido por combinar las dos ideas principales que tuve: hacer un minicomentario para cada uno de los relatos y seleccionar alguna frase de ellos, para que le pique la curiosidad a quien todavía no lo tenga en sus manos.

¿Vamos por orden? Vamos por orden.

 

Granja-357, de Miriam Iriarte.

Tiene un ritmo trepidante, frases cortas y explosivas, llenas de sangre y adrenalina, que te cogen y te meten en una realidad incomprensible en la que tienes que luchar para sobrevivir. Es el relato ganador del concurso y está escrito en segunda persona. Te alegrarás de haberlo acabado para poder respirar.

“Recuerdas barrotes de metal y cubículos oscuros, recuerdas el dolor. Mucho, Muchísimo dolor”.

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